-Lunes, 3 de agosto-
El municipio de Cehegín vivió el pasado sábado 25 de julio, una jornada de profunda emoción e identidad con la inauguración oficial de un nuevo monolito en el emblemático Puente de la Virgen. La pieza, donada por el Centro Tecnológico Materias Primas Minerales y Materiales (CTM), rinde homenaje tanto a la patrona de la localidad como a la arraigada tradición marmolera de la comarca.

El acto contó con la presencia de la alcaldesa de Cehegín, D.ª Maravillas Alicia del Amor Galo; el presidente de la Hermandad de la Virgen de las Maravillas, D. Tomás Miguel Noguerol López; los párrocos D. Eduardo Miguel Sabater Jiménez y D. Óscar Eduardo Toledo Arias; así como numerosas autoridades, vecinos y representantes del tejido social y cultural del municipio.
Un legado de piedra y fe
Durante su intervención en el evento, el director del CTM, D. Javier Fernández Cortés, subrayó el significado especial de este monumento al coincidir con el Año Jubilar que conmemora el 300º aniversario de la llegada de la Virgen de las Maravillas desde Nápoles en el siglo XVIII.
«Queríamos regalar a la Virgen de las Maravillas y a Cehegín un trozo de su propia alma. La piedra natural, noble, fuerte y eterna, es el lenguaje más sincero que tenemos para decir gracias», señaló Fernández Cortés ante los asistentes.

El monolito ha sido esculpido en mármol Rojo Quípar, una piedra autóctona descrita en la presentación como «la entraña misma de nuestras sierras» y un símbolo del esfuerzo, la historia y el carácter del Noroeste murciano.
Homenaje a la industria del mármol
Más allá de la vertiente religiosa y conmemorativa, la donación busca poner en valor el papel fundamental que el sector de la piedra natural ha desempeñado en el desarrollo económico y humano de Cehegín. Desde los talleres artesanales hasta las canteras, la industria del mármol ha sido históricamente el sustento de numerosas familias y un embajador de la excelencia del municipio a nivel internacional.
Con este nuevo hito en el Puente de la Virgen, Cehegín suma un símbolo permanente que une la fe, la cultura, la historia local y el trabajo artesano de generaciones pasadas y presentes.









